miércoles, 9 de abril de 2008

Si el río no fluye hace grandes destrozos. Previniendo inundaciones.

Era invierno y la afilada brisa fría me traía penas a los ojos. Me faltaba una cuadra y media para llegar al museo y terminar la capacitación. Todo estaba demasiado gris: la calle, el cielo, las plantas, el alma. El saco negro anticipaba el final de una larga lucha y mis dedos contaban angustiados el tiempo que aún seguirías a mi lado. Mi cuerpo estaba tan adolorido que la brisa era un agresor feroz para mi diminuta imagen que divagaba sola por una gran calle gris. Abrazarme y encogerme era un triste intento por seguir caminando. En ese momento, en esos segundos en los que el mp3 hacía todo su esfuerzo por ayudarme, rogaba a gritos que alguien pasara por causalidad y me ayudara y me dejara llorar y compartiera mi pena. El saco negro, la calle gris y el cuerpo encogido te lloraron por un destino que llegaba y no podían detener, sólo podían encogerse de dolor minetras Alison Kraus decía: "You will be my ain true love".

Pena hambrienta de almas inclinadas, llevo espantosas cicatrices en el rostro que vivirán conmigo para siempre y hablarán de ti, pero también lo harán de mis triunfos.

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