jueves, 3 de abril de 2008

Preferible un post que un mail angurriento. Consideraciones neutrales sobre cualquiera.

Uno nunca sabe las grandes conclusiones que se pueden sacar luego de poner la mano en la espalda de tu hermano. En qué momento todo golpeó tan fuerte? Todo fue degenerando? O es que sólo yo me doy cuenta? Tengo un horrible vacio en al boca del estómago y una necesidad desesperante de entregar cariño, a cualquiera. Me elevé treinta metros hacia arriba y verme era como verme ir con una canasta llena de regalos en lindas cajas de cartón con moños con toda la ilusión con la que se llena el cuerpo cuando estás segura que amas, y derrepente, por alguna razón, no la puedo entregar. Y ahora que hago con esto? Me dije cogiéndome el pecho. A quién se lo doy? Cómo lo doy? La infancia de Cesitar me permite ensuciarlo con mi enfermiza necesidad de "apapachar", besar y abrazar. Hacia mi madre va otro tanto y a mis hermanos va cuando les jalo del cabello. Ya me olvidé de cómo hacía para darte tanto. Ya me olvidé de cómo era cuando tu entregabas el alma en besos y canciones cuya dedicación no era un "tema general", cuando se podía confiar en lo que se ofrece, incluso en las promesas de fotocopias; cuando verme era un anhelo. Y ahora qué hago? Dónde pongo todo esto? Si tan segura estoy de que la vida es más que esto, qué hago en el mismo sitio con la angustia que me genera la jerarquía donde me ubicas?

Siempre me aburrió lo tibio, o es frío o es caliente. La falta de afecto apasionado me marchita y me oscurezco como lo gladiolos de mierda que tan insistentemente compro y que nunca regalas. Tibio y tibio. Sensible como un callo. La depresión es parte de tus ideas sobre "acontecimientos cotidianos del resto de personas". Ya olvidé hace cuánto fueron tantas frases habladas y escritas, Hace cuánto fue que mi cuerpo no andaba lacerado por pérdidas irreparables que desembocan en mis angustiantes ganas de dar cariño en las cantidades en las que estuve acostumbrada a producir para personas que ya no están a mi lado. Es difícil acariciar el rostro de una foto sin llorar. Ya ni en sueños puedo pasar los dedos por tu cabello.

Van a ser 5 meses ya desde que mi fluída y verbal forma de querer se convirtió en severos problemas de lenguaje. Quizá solo necesite volver a lanzarme al viento y que tu soples. Ojalá desearas más que baile para ti que digitar.

2 comentarios:

Pepefina dijo...

A veces esas represiones se convierten en un círculo vicioso, en un hamster corriendo desesperadamente sobre su rueda metálica para librarse de los afectos no correspondidos...corremos para ver si la velocidad nos arranca la piel.
Hay que liberarla de otras formas para no dejar encerrarse en una caja sin moño simpático, ni en una maleta que nos de la denominación de equipaje

Luis Alberto Mesones dijo...

osea que el autor no tiene rostro, pero publicitas mas grande tu carita en estes post?? jejeje me gusta tu blog, tiene buen estilo.