lunes, 19 de enero de 2009

Hasta que la muerte sea el reencuentro

Era frágil y bueno, su cicatriz sonreía junto con sus ojos, jamás le hizo daño a nadie y tenía sólo 25 pacíficos años. Su amigo pirata hoy está en su velorio, retorciéndose de pena por las manos de cera del llanero solitario. Tan poca lógica puede tener la vida? Habiendo tantos imbéciles con su vida insignificante, tantos pobres animales que no merecen un respiro más sobre esta tierra, tanto idiota que desperdicia la vida y su suerte, tantos que merecen morir y la vida no hace más que llevarse a la gente que quiero. Quizá su muerte, quizá este post sirvan para darnos cuenta cuán insignificante es gran parte de las cosas que hacemos o las situaciones que provocamos; a la mierda los necios!, somos polvo de estrellas y la vida es un estornudo. No puedo seguir creando blogs por cada persona que se muere, puedo recordar con alegría cuando la pena pase. Hasta luego Luchín, gracias por tu compañía un 14 de noviembre, no pude verte antes... lo siento, lo siento mucho.

1 comentario:

kolya dijo...

Que el dios en quien nunca he creído
Bendiga su luz.