jueves, 12 de marzo de 2009

Hace un mes y varios días

"Cuando te hayas consolado (siempre se consuela uno) estarás contento de haberme conocido. Serás mi amigo y tendrás ganas de reir conmigo. Algunas veces abrirás tu ventana solo por placer y tus amigos quedarán asombrados de verte reir mirando el cielo. Tú les explicarás: "las estrellas me hacen reir siempre". Ellos te creerán loco y yo te habré jugado una mala pasada..."
de El Principito

Encontré esta frase copiada en mi colorida agenda, es la frase que el Principito le dice al aviador antes de irse a su planeta, es la sabia conclusión de su experiencia con el zorro que quizo ser domesticado y quien quería que los campos de trigo dejaran de significar nada. Hoy veo yo las estrellas desde aquí, a un mes y varios días de haber partido del asfixiante gris, y recuerdo a todos los que luego de gruñirles y espantarles domesticaron al animal salvaje y temeroso que soy. Mi familia, mis angurrientos amigos, un gato con botas (a veces con sandalias franciscanas) y a los tres últimos aventureros con los que tuve que aprender a compartir espacios que sólo han sido míos. Tengo muchas risas en las estrellas y la luna, de gente que espera abrazos, historias y regalos, claro; y de aquellos que solo pueden mirarme y visitarme en sueños. Me cojo el mentón con la mano izquierda, arrugo la boca y deformo la cara, sonrío y no es una mueca, sonrío porque esta frase ya no me causa pena ni duda. En el camino de Maximino, en busca de los pasos de mi padre, y el anhelo de llenarme los ojos con unos murales he encontrado la libertad. Recuerdo en este momento una frase de San Agustín : "No es feliz quien tiene más, sino quien menos necesita".

"Quiero que la vida sea esto, quiero tenerlo en mis pulmones hasta el final, no quiero verlo en el rincón empolvado de lo que viví"
(de mis apuntes de viaje)

1 comentario:

Jorge Ampuero dijo...

Interesante. Sobrevivimos con auqello que nos falta y con aquello que nos sobra y que además no basta...

Saludos...